El agujero negro (Exjugonslavia)

"Agujero negro" es el termino que yo utilizo para denominar a ese tipo de jugadores a los que cuando les pasas el balón desaparece, ya que sabes que existe un 99% de posibilidades de que no vuelvas a verlo durante ese ataque. Creo que todos los que hemos jugado al baloncesto de forma federada o en partidillos informales hemos llegado a sufrir lo que significa esto, porque por muy efectivo que pueda llegar a ser este jugador siempre resulta difícil poder utilizar el término "equipo" cuando surge esta clase de protagonismo.
Pero a pesar de que el principio de tal problema pudiera venir de la propia personalidad del individuo en cuestión, no me gustaría quedarme ahí. A mi parecer, tal mal viene precedido de una mala visualización del baloncesto, donde se alimenta a esta clase de jugadores de que lo que deben hacer es anotar el mayor número de puntos posibles y donde parece ser lo único que importa.
Donde verdaderamente me parece grave ver "agujeros negros" es en el baloncesto base, en donde existen desde el principio de los tiempos gracias a esa valoración extrema de los excelsos anotadores. La asignación de este tipo de rol viene en su gran mayoría de veces determinada por las creencias de los responsables de los equipos, que en sus ansias de buscar lo que consideran mejor para el equipo (sólo tienen como metas el ganar partidos), deciden dar todo el protagonismo ofensivo a uno sólo de sus jóvenes jugadores (el que consideran más talentoso).
Los compañeros de los "agujeros negros" suelen asumir en edades jóvenes su rol secundario por el supuesto bien del equipo y para conseguir ganar partidos de la forma que les han dicho que es más eficaz. Así se van alimentando los "egos" de lo verdaderos protagonistas, los anotadores que marcan un 70% u 80% de los puntos de su equipo. De esta forma se crea una dependencia absoluta de ellos, convirtiendo el juego en un verdadero caos cuando no se hayan en cancha o se pierden algún partido y en un monopolio cuando se hayan en cancha.
Los "agujeros negros" asumen con gusto su rol y la mayoría acaban por aprovecharse de la dependencia que su equipo tiene de ellos. Las posibles tendencias son muchas, unos se olvidan de defender, otros se dedican todos los ataques a pedir el balón de forma compulsiva hasta que llega a sus manos, otros tiran degustándose y tratando de exhibirse con el único objetivo de demostrar lo buenos que son, otros sólo ven fallos y culpas en sus compañeros llegando a perder su capacidad de autocrítica y la gran mayoría reciben el balón y sólo ven el aro rival. Y mientras, hay quien sigue haciéndoles ver que todo lo que hagan está bien mientras se alcance el objetivo final, que es el ganar.
Estos jugadores suelen tener un trato preferente y sus errores no son vistos ni tratados de la misma forma que los del resto de sus compañeros. Y a pesar de que en estos casos lo más grave podría ser la falta de respeto que es para los demás, también resulta muy grave el hecho de que se puede estar creando una bomba que más tarde o más temprano podría explotar. Se está "mitificando" y llenando de ideas erróneas a un jugador que, exagerando o no, acabará por creerse una especie de Dios sobre el que debe girar todo el juego ofensivo de su equipo y al que habrá que hacer todo lo posible por tener contento y agusto.
A pesar de que tales afirmaciones puedan parecer exageradas para mi se han dado siempre, se dan en la actualidad y se seguirán dando por los años de los años. Y si tras este escrito logró que se reflexione sobre la creación y el sustento de la figura de los "agujeros negros" habrá merecido la pena la inversión de mi tiempo en escribir este texto.
Un deportivo saludo,
Iván

Clementza dijo
Vaya rollo que te has tirado para criticar al chupón que se ha autoinvitado hoy. Guardate el discurso para él (ya que estoy convecido de que nos va a visitar más sábados), porque habrá que pararle los pies. Además es mejor decírselo directamente, antes de que la cosa empeore........
8 Marzo 2008 | 05:01 PM